Las Parteras europeas tienen más responsabilidades

La primera partera reconocida de Brasil narra sobre su llegada y el trabajo en Alemania

05 2020

Quien viene a Alemania con Capitalent Medical no sólo dispone de una profesión cualificada del sector de salud, sino que también ha tomado la decisión de adquirir experiencia laboral en el extranjero. Luciana Reis, una obstetra capacitada de Brasil, es una de esas personas. Hace casi un año y medio pasó por el proceso de selección de la empresa y llegó a Europa. En una entrevista previa al Día Internacional de la Obstetra, explicó por qué valió la pena el largo proceso de reconocimiento en Alemania como obstetra extraeuropea:

Editor: El 5 de mayo del año 2020, además de ser el “Día Mundial de la Higiene de las Manos”, se celebrará también el “Día Internacional de la Obstetra”. Es la segunda vez que pasas esta fecha en Alemania. ¿Todavía recuerdas el primer año en Alemania?

Luciana: Sí. Fue un año intenso y agotador.  Al principio pensé: “¡Nunca lo lograré!”. Después de saber que empezaría mi curso de alemán en Sao Paolo en febrero del 2018 y viajaría a Alemania seis meses más tarde, me preparé tanto lingüísticamente como mentalmente para esta nueva etapa de mi vida. Pero cuando llegó el momento y llegué aquí, me sentí abrumada.

Editor: ¿Hubo alguien que estuvo a tu lado durante este tiempo?

Luciana: Después de mi llegada fui cordialmente recibida en el aeropuerto por un miembro del equipo de Capitalent Medical y llevada directamente a mi nuevo apartamento. Así fueron las primeras horas más fáciles para mí. En la sala de obstetricia del hospital, donde he estado trabajando desde entonces, también fueron súper amables. Sin embargo, conocer tanta gente nueva, más la lengua extranjera, fue demasiado para mí. Tuve la suerte de que en mi primer día de trabajo una paciente de Brasil esperaba su hijo en nuestro hospital. Las dos estábamos muy contentas de poder conversar en portugués. Tuve la sensación de estar en casa y eso sintió bien.

Editor: Mirando hacia atrás, ¿tuviste una idea diferente de Alemania y de su gente?

Luciana: Pensándolo bien, sí. El cliché de “los alemanes” es que tienden a ser fríos y distantes y que no se llevan bien con las personas que hablan otro idioma. Pero mis experiencias desde que vivo aquí son completamente distintas: Me ofrecieron ayuda, me preguntaron a menudo si necesitaba esto o aquello, y se nota que la gente es muy comprensiva cuando no entiendes algo. Especialmente cuando notan que te esfuerzas mucho por hablar su idioma.

Editor: Para haber llegado al nivel B2 en medio año, ¡hablas muy bien! ¿Pero dime, por qué decidiste convertirte obstetra?

Luciana: El fenómeno del parto siempre me ha fascinado. Por ello, durante mis seis años de estudios de enfermería, me especialicé en obstetricia y escribí todos mis trabajos en ese campo. Ya he trabajado con mujeres embarazadas en la parte práctica de mis estudios y he dado consejos sobre la lactancia. De ahí trabajé en un hospital privado durante dos años. Sin embargo, en escasas ocasiones se me permitió ocuparme independientemente de un parto.

Editor: Pero fue exactamente este evento que te impulsó a convertirte en obstetra. ¿Por qué la obstetricia en Brasil es tan distinta a la de Alemania?

Luciana: Probablemente se debe a la cultura. En Brasil, la mayoría prefiere el parto por cesárea y es el cirujano principal el que la realiza. En este caso, las Parteras asistimos o somos responsables de los cuidados previos y posteriores. Durante mi semestre en Portugal me di cuenta por primera vez que las mujeres en otros países europeos deciden conscientemente tener un parto natural y sólo en caso de emergencia se considera una cesárea. Esto tiene varios beneficios: Por ejemplo, la conexión entre la madre y el bebé directamente después del nacimiento o la movilidad de la mujer. Si la madre decide dar a luz de forma natural, puede salir del hospital después de un corto tiempo.

Editor: ¿Dirías que la experiencia en Portugal cambió tu percepción de la profesión?

Luciana: Bueno, a mí también me encantaba ser obstetra en Brasil, pero la experiencia en Portugal amplió mi horizonte. Las Parteras en Europa definitivamente tienen más responsabilidades. Nunca olvidaré cuando, como obstetra reconocida en Alemania, se me permitió realizar mi primer parto de forma independiente. Tuvo lugar en mayo del 2019 y fue un momento muy especial para mí. Incluso cuando las madres me dan las gracias después, sé por qué disfruto tanto de esta profesión y que el camino que emprendí fue el correcto.

Editor: ¿Qué otras diferencias en el sector de salud has podido detectar hasta ahora?

Luciana: El equipamiento de los hospitales aquí en Alemania es más moderno, la medicina alternativa está más establecida que en Brasil, y en vista de la crisis actual las unidades de cuidados intensivos alemanas, por ejemplo, están mejor preparadas. Sin embargo, incluso aquí hacen falta a veces indicaciones claras. En la sala de obstetricia, por ejemplo, sería útil si tuviéramos normas precisas para afrontar el virus. Pero en eso estamos trabajando. Y es importante recordar: Alemania también carece de personal en la enfermería o incluso en la obstetricia.

Editor: Hay una gran cantidad de informaciones. ¿Te mantienes regularmente al día?

Luciana: Sí, por supuesto. Hablo de temas relevantes con amigos y colegas aquí en Alemania. Además, sigo en contacto con mi familia, amigos y el personal del hospital en Brasil. Intercambiamos ideas, porque es importante para mí que transmita lo que aprendo aquí. Sin embargo, no olvido que siempre hay dos lados y que las perspectivas y las culturas son diferentes. Puedo entender a las mujeres en Brasil que prefieren dar a luz con cesárea antes que sufrir el dolor del parto, así como a las mujeres que quieren engendrar de forma natural. Es importante mostrar siempre a cada paciente todas las alternativas que existen y comunicar transparentemente las ventajas y los riesgos.

Editor: ¡Gracias Luciana! Una última pregunta: ¿Qué consejos darías a otras Parteras internacionales que decidan emprender una carrera profesional en Alemania?

Luciana: Vale la pena aprender el idioma. No sólo porque el alemán es un prerrequisito para el reconocimiento profesional, sino también para llegar aquí correctamente. Y: hay que ser siempre honesto. Si no entiendes algo, es mejor preguntar una segunda vez. Sólo así podrás progresar.

 

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